30 esculturas de escritores y personajes literarios

 

estatua-cervantes

Contaba en un post reciente que la ciudad de Boston va a rendir homenaje al escritor más famoso que ha recorrido sus calles, nada más y nada menos que Edgar Allan Poe. Esto me ha traído a la cabeza la gran cantidad de plazas, estatuas, bustos o monumentos que andan desperdigados por medio mundo a la memoria de importantes escritores o a célebres personajes de ficción.

El que algunos escritores haya llevado a su fama su lugar de nacimiento suele ser una causa para que se consagren ese tipo de homenajes. También que esos mismos escritores hayan captado a través de su obra el ADN de las calles y gentes de la ciudad en la que viven. O puede también que un personaje imaginario haya sido la causa de esa celebridad al situar sus peripecias en la ciudad en cuestión. Algunas de estas estatuas se convierten en lugar de culto o peregrinaje, otras acaban mimetizándose tanto con el entorno que se olvidan y pasan desapercibidas.

Hay escritores como Charles Dickens que nunca quisieron una escultura y así se lo pidió a sus amigos. Otros, por el contrario, tienen esculturas casi en cada rincón del mundo, como Cervantes o Shakespeare. En esta semana en la que arranca la celebración del Día del Libro, aquí van algunos ejemplos, recopilados unos por conocidos, otros por curiosos o bien por el capricho del autor de este blog. Leer más “30 esculturas de escritores y personajes literarios”

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Primer lunes de abril

mosqueteros

 

Fue un día como hoy, el primer lunes de abril, en el año 1625. Ése día en el que arranca la aventura de Los tres mosqueteros con la llegada de D’Artagnan al burgo de Meung, con su aire de “don Quijote a los dieciocho años, un don Quijote descortezado, sin cota ni quijotes”.

D’Artagnan es un joven gascón llegado de provincias, insolente y vanidoso, dispuesto a hacer valer los tres presentes que le ha dado su padre: quince escudos, un caballo y unos consejos que se hartó de poner en práctica: Leer más “Primer lunes de abril”

Nosotros te leemos

banco de relatos

Desde hace unos meses la Red Municipal de Bibliotecas de Lorca está llevando a cabo un interesante y bonito proyecto con el nombre Nosotros te leemos. Es un banco de relatos orales que tiene como finalidad acercar la lectur a aquellas personas, sobre todo mayores, que por problemas físicos no pueden acercarse hasta una biblioteca o a los que la visión no les permite leer.

Varios colaboradores han prestado su voz para textos de Francisco de Quevedo, Gabriel García Márquez, Luís Cernuda, Carlos del Amor o Javier Tomeo y pueden ser descargados desde el blog que han creado para ello.

Mi pequeña aportación a este proyecto ha sido “Soñando Praga”, un relato incluido en mi libro El mismo fuego, y otra narración breve e inédita que ya colgué en este blog, “La piel de Estela”. Aquí os dejo los dos.

“Soñando Praga”.

http://www.ivoox.com/sonando-praga-lazaro-gimenez_md_2876172_1.mp3″

“La piel de Estela”.

http://www.ivoox.com/la-piel-estela-lazaro-gimenez_md_2872362_1.mp3″

Azúcar para el café

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“Varios años le tomaría a Daniel Kaminsky llegar a aclimatarse a los ruidos exultantes de una ciudad que se levantaba sobre la más desembozada algarabía. Muy pronto había descubierto que allí todo se trataba y se resolvía a gritos, todo rechinaba por el óxido y la humedad, los autos avanzaban entre explosiones y ronquidos de motores o largos bramidos de claxon, los perros ladraban con o sin motivo y los gallos cantaban incluso a medianoche, mientras cada vendedor se anunciaba con un pito, una campana, una trompeta, un silbido, una matraca, un caramillo, una copla bien timbrada o un simple alarido. Había encallado en una ciudad en la que, para colmo, cada noche, a las nueve en punto, retumbaba un cañonazo sin que hubiese guerra declarada ni murallas para cerrar y donde siempre, siempre, en épocas de bonanza y en momentos de aprieto, alguién oía música y, además, la cantaba”.

Herejes, Leonardo Padura.

Sólo con estas pocas líneas he aterrizado de nuevo en La Habana, ha sido como verme allí.

Al sur, más al sur

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“Quiere dirigirse al sur, abajo, más abajo del mapa, hacia los naranjales, los ríos humeantes y las mujeres descalzas. Parece bastante sencillo, conduces durante toda la noche, sigues corriendo al amanecer y durante toda la mañana y a mediodía aparcas en una playa, te descalzas y te echas a dormir junto al Golfo de México. Despiertas con las estrellas en el cielo perfectamente espaciadas y te sientes de maravilla.”

“Corre, Conejo”, John Updike, 1960

Tusquets, 1990.

Libros llenos de vidas y destinos

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“Y ahí estaba, una mujer vieja ahora; vive esperando el bien, cree, teme el mal, llena de angustias por los que viven, también por los que están muertos; ahí está, mirando las ruinas de su casa, admirando el cielo de primavera sin saber que lo está admirando, preguntándose por qué el futuro de los que ama es tan oscuro y sus vidas están llenas de errores, sin darse cuenta de que precisamente esa confusión, esa niebla y ese dolor aportan la respuesta, la claridad, la esperanza, sin darse cuenta de que en lo más profundo de su alma ya conoce el significado de la vida que le ha tocado vivir, a ella y a los suyos. Y aunque ninguno de ellos pueda decir qué les espera, aunque sepan que en una época tan terrible el ser humano ya no es forjador de su propia felicidad y que sólo el destino tiene poder de indultar y castigar, de ensalzar en la gloria y hundir en la miseria, de convertir a un hombre en polvo de un campo penitenciario, sin embargo ni el destino ni la historia ni la ira del Estado ni la gloria ni la infamia de la batalla tienen poder para transformar a los que llevan por nombre seres humanos. Fuera lo que fuese lo que les depara el futuro -la fama por su trabajo o soledad, la miseria y la desesperación, la muerte y la ejecución-, ellos vivirían como seres humanos y morirían como seres humanos, y lo mismo para aquellos que ya han muerto; y sólo en eso consiste la victoria y amarga eterna del hombre sobre las fuerzas grandiosas e inhumanas que hubo y habrá en el mundo”.

Hoy me apetecía compartir un fragmento de esta monumental novela de Vasili Grossman, Vida y destino (me han hablado muy bien de El libro negro, también, y lo tengo anotado en la tarea de “pendientes”).