García Lorca cantando en la calle

estatua_garcialorca

Voy a contar una historia: la historia de por qué entre las dedicatorias del Romancero Gitano de Federico García Lorca hay una dedicatoria para un personaje muy poco conocido para muchos, el doctor Rafael Méndez.

Para contar esta historia nos vamos a ir a Madrid.  Al Madrid de los años 20, la Generación del 27 y la Residencia de Estudiantes. Continuar leyendo «García Lorca cantando en la calle»

Arrancados del sueño (Madrid, 2004)

(Hace diez años, el 11 de marzo de 2004, este que soy hoy se despertó con una extraña sensación en el cuerpo, un mal presentimiento causado por las vocecillas alarmadas que llegaban lejanas desde la radio y la televisión aún entre sueños. Yo era un estudiante de periodismo en la Complutense de Madrid, donde a los pocos días -no recuerdo en qué asignatura- nos pidieron que escribiéramos un artículo sobre lo ocurrido ese día. He querido mantener ese texto tal cual lo escribí entonces, con sus defectos y falta de experiencia.)

“Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid”, de Joaquín Sabina.

Por encima de la política, han muerto 191 personas. El pasado 11 de marzo, cuando la ciudad de Madrid despertaba, el fanatismo hizo acto de presencia, como una guadaña que nos coge medio dormidos. De un sólo golpe, segó la vida de personas corrientes, que acudían a sus puestos de trabajo o a sus universidades. Faltaban tres días para las elecciones, pero ya no había programa electoral capaz de devolver la vida a 191 seres humanos. Continuar leyendo «Arrancados del sueño (Madrid, 2004)»

Pasiones literarias (el amor y las letras, y III)

Manet.balcony

La última entrada de la serie nos devuelve al viejo continente. Después de salir de España y llegar a Estados Unidos, el repaso a algunos de los momentos «amorosos» más conocidos de la literatura llega a su final con una serie de ejemplos que, para qué vamos a negarlo, son bastante difíciles de clasificar como relaciones convencionales.

Continuar leyendo «Pasiones literarias (el amor y las letras, y III)»

Pasiones literarias (el amor y las letras, II)

63_Mujer_leyendo_picasso_algomasquearte

Al otro lado del charco, en los Estados Unidos, entre sus figuras más representativas de la literatura, también hay algunas relaciones o romances dignos de mención.

Así es el caso de Francis Scott y Zelda Fitzgerald. Corrían los años 20, los Años del Jazz, los años de las fiestas locas en los que una generación de jóvenes estaban dispuestos a comerse el mundo. Los años, sí, de El gran Gatsby. Esta pareja lo tenía todo para ser feliz: eran jóvenes, eran apuestos, tenían talento y encanto. Hasta Hollywood puso sus ojos en ellos para que ambos interpretaran a Amory y Rosalind en la adaptación cinematográfica de A este lado del paraíso, la novela con la que Scott había regresado de la I Guerra Mundial bajo el brazo y vestido con aquel traje que conquistó a Zelda desde la primera vez que se vieron en Montgomery, Alabama. Ella, por su parte, se convierte pronto en la imagen más representativa de una chica flapper: pelo corto, vestidos por encima de la rodilla, cigarrillos, baile… Continuar leyendo «Pasiones literarias (el amor y las letras, II)»

Pasiones literarias (el amor y las letras, I)

durero2

A lo largo de esta semana, como ya viene ocurriendo durante los últimos días, se acerca la conmemoración casi bochornosa y cursi de San Valentín. Nos rodean impactos mediáticos de corazones, mensajes de amor y consignas que nos encaminan al consumo de productos aptos para nuestra pareja o para los dos. Ante semejante avalancha, me he propuesto darle un giro literario al tema y recordar aventuras amorosas con escritores y escritoras como protagonistas. Algunas son tiernas, otras encendidas, también las hay dramáticas y, claro, también algunas trágicas.

No va a ser esto un tratado sobre genios de las letras enamorados, sino un breve repaso de algunas de las historias más conocidas, o curiosas, o apasionadas, o aquéllas que más trascendencia han tenido desde el punto de vista literario.  Ni siquiera es exhaustiva, porque esta serie se quedará en apenas una docena (o algo así) de ejemplos, cuando no me cabe duda que casi todos los escritores, como seres humanos, tienen tendencias afectivas y experiencias sentimentales que podrían ser contadas. Dicho esto, y sin más preámbulos (como dicen los maestros de ceremonias) hagamos ese repaso. Continuar leyendo «Pasiones literarias (el amor y las letras, I)»

¿Ya eres redactor? Larra y el día de los periodistas

 journalists_in_Montreal

Éste es un blog sobre libros, literatura y escritores, pero como para mí el periodismo también es un género literario, hoy que es el día de los periodistas me permitiré hablar un poco del tema.

Que el patio está mal, todos lo sabemos. Hoy, como dice Carlos Torres en su blog  es «un día para golpearnos el pecho, como si de pronto todos los informadores tuviéramos la imperiosa necesidad de celebrar la desgracia que nos une».  Luego uno -que es el último en llegar, que habla sólo de oídas y de lecturas, eso sí- piensa si alguna vez el oficio de periodista tuvo una época dorada y era Jauja y corría el champán por las redacciones y horarios decentes y tal, y se valoraba el esfuerzo y el público general les hacía la ola por la calle a los corresponsales y redactores en el ejercicio de su tarea.

larra

Y entonces de acuerdo de Larra. Mariano José. Tal vez os acordéis de él. En su calidad de Fígaro, el 19 de marzo de 1833, publicaba en la Revista Española un artículo, «Ya soy redactor», en el que se remontaba al origen de su vocación y a la situación con la que acabó encontrándose. Continuar leyendo «¿Ya eres redactor? Larra y el día de los periodistas»

«María del Pilar – París, 1968»

paris1968

En mi última entrada hablaba de los libros de segunda mano y las historias que encierran las dedicatorias y anotaciones manuscritas que nos encontramos en ellos. No he podido evitar que me venga a la memoria un caso concreto: un libro en mi estante, su contenido y unas simples palabras anotadas hace años por su propietaria me hicieron irresistible llevármelo del puesto en el que lo encontré en la Cuesta de Moyano. Escribí sobre ello en otro blog, y ahora lo recupero aquí:

«Siempre quise inventar la historia de aquella mujer, hasta que comprendí lo injusto que podía ser eso. Sólo era un nombre, una ciudad y una fecha en la primera página de un libro: `Mª Pilar, París, 1968´. Lo bastante tentador para que la imaginación trazara el retrato, su retrato de entonces y no el de ahora.

El libro es un tomo de una antología de poesía francesa (`depuis Baudelaire´especifica la portada) que encontré en un puesto de libros usados en la Calle Moyano y que muchos antes una desconocida había comprado en el legendario París del 68, con sus estudiantes universitarios y sus revueltas de mayo.

Sin embargo, ¿y si la joven estudidante española a la que yo ponía cara e imaginaba comprando ese libro no se parecía en nada a la que había sido, la que en realidad fue? O lo que es peor, ¿y si esa chica se ha convertido ahora en una mujer que contempla sin ningún tipo de nostalgia unas hipotéticas locuras de juventud que yo le quiero atribuir sin conocerla, y que la llevaron a deshacerse de ese libro?

Sería injusto para ella hacer un retrato caprichoso y arbitrario que parte de lo que yo quiera imaginar. Por lo que la historia que puede comenzar de una anotación manuscrita como ésa tendré que guardarla para mí.

Es más, últimamente empiezo a pensar también en lo triste que es que un libro con esa historia termine su viaje en mi estantería.»

A %d blogueros les gusta esto: