La resta que suma en la primera novela de Alia Trabucco

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La resta, la primera novela de la chilena Alia Trabucco, es una novela que llegó por sorpresa y se ha convertido en absorbente.

La prosa de Alia Trabucco es densa y delicada, todo al mismo tiempo, igual que densos y delicados, frágiles, son sus tres protagonistas principales, Iquela, Felipe y Paloma.

La lectura es frenética y profunda, como sólo pueden serlo los pensamientos, las reflexiones, el interior de cada personaje, de cada uno de sus monólogos. Corrientes de pensamientos a veces oscuros, a veces luminosos, a veces crueles y, casi siempre, también hermosos y melancólicos.

La resta es apasionante por su lenguaje, por lo fascinante que siempre me resulta a mí, como lector curioso, asistir al despliegue de recursos idiomáticos que encuentro en aquellas personas con las que comparto una lengua común y, al mismo tiempo, tan desconocida.

La resta es una operación matemática, una reflexión política e histórica que sigue siendo de mucha actualidad en Chile.

La resta es un libro que hay que leer también en España, hasta donde Alia Trabucco llegó para participar en la sección literaria del festival La Mar de Músicas, La Mar de Letras. Continuar leyendo «La resta que suma en la primera novela de Alia Trabucco»

Libros animales

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En mi adolescencia, recuerdo que leía las historias y novelas de Sherlock Holmes con tanta hambre y empeño que yo mismo llegué a sentirme un bicho raro en la devoción por ese personaje absorbente y carismático.

Pero he descubierto que a todo hay quien gane. Ahí va un fragmento del relato «Modelos animales», de Aixa de la Cruz:

«Caí en la cuenta de que nunca he sabido distinguir la admiración del deseo; es un problema que arrastro desde niña. La primera vez que recuerdo haberme excitado sexualmente fue a los ocho años, leyendo las brillantes deducciones analíticas de Sherlock Holmes en Estudio en escarlata

Es el primero de los relatos que componen el libro al que da título, Modelos animales (Salto de página), un libro en el que esta joven escritora tiene esos momento estrambóticos, alucinados y dolorosos propios de Chuck Palahniuk o Javier Calvo (que habla maravillas de ella: «El imaginario de Aixa de la Cruz es siempre oscuro y sorprendente», dice).

El libro es una animalada. De bueno.

Y hay una canción que se cuela en las páginas de otro de sus relatos y se agarra al reproductor de Cd´s y a la mente.

Tres minutos de silencio en un parque

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«Me gustaría que los lugares nos hicieran descubrir el mundo oculto a nuestros ojos. Porque necesitamos volver a mirar el mundo real, no vagar por la ficción, ni levantar una fantasía, ni permanecer evadidos. Necesitamos un espejo pero curativo, volvernos a enamorar de nostros  mismos, de nuestro hecho concreto y humano, por defectuoso que sea».

Blitz, David Trueba (Anagrama, 2015)

Me gusta David Trueba. Es tan inteligente que prefiere disimularlo bajo un simple aire de tipo cabal y sensato, que no es poco.

Me gustan sus personajes. Ni héroes ni antihéroes. Personajes de la media, de los que nunca sobresalen, de los que nunca sacan el cuello ni despuntan. Uno más del montón.

Me gustan sus historias. Pequeñas, cotidianas, con pequeños dramas, pequeños conflictos de los que no extrae narraciones tremendistas ni intenciones moralizantes. Sólo historias de vida, de la vida que pasa día a día.

Me gusta la idea del personaje de su última novela, Blitz. Beto Sanz sueña con un parque en el que los paseantes puedan sentarse a disfrutar de tres minutos de silencio mientras dejan escapar el tiempo en un reloj de arena.

Me gusta Blitz.

*

Un añadido. En Blitz se habla de un cantautor uruguayo. En este videoclip de un cantautor uruguayo aparece un director de cine convertido en escritor.

Detente

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Una rueda de prensa. Un comunicado de prensa. Un teletipo. Un corte. Un total. Declaraciones. Contudentes. Rimbombantes. Grandilocuentes. Taimadas. Redundantes. Prisas. Respuestas. Reacciones. Agraviadas. Conciliadoras. Aclaratorias. Prisas. Titular. Entradilla. Prisas. Tiempo. Poco tiempo. Palabras. Palabras. Palabras. Palabras más. Palabras menos. Vacías. Sabidas. Previsibles. Promesas. Anuncios. Intenciones. Prisas. Un café. Para aguantar. En un vaso de plástico.

Ya.

Detente.

Para salir de esa espiral conviene tener a mano Zona de obras, de Leila Guerriero, un lujo editado por Círculo de Tiza. Lo más parecido al coaching (con perdón) periodístico. Continuar leyendo «Detente»

No perdáis la pista a Nic Pizzolatto

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Os lo recomiendo: no le perdáis la pista a Nic Pizzolatto. Yo he caído rendido frente a su talento, su estilo y su forma de hacer las cosas. No sólo por su trabajo como showrunner (con perdón) de una serie que me dejó una honda impresión, True Detective.

También porque, a raíz de la primera temporada de esa serie, he ido descubriendo sus libros, sus relatos y sus influencias literarias. Y he encontrado así a un autor poco convencional y capaz de unir con su peculiar forma a Dashiell Hammett y Arthur Schopenhauer, por ejemplo, pero con un carácter propio, muy acentuado y reconocible.

¿Cómo podemos matar el tiempo mientras llega la segunda temporada de True Detective? ¿Dónde podemos seguirle la pista a Nic Pizzolatto? Aquí, unas cuantas pistas. Continuar leyendo «No perdáis la pista a Nic Pizzolatto»

Apegos y desapegos

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Empecemos por los desapegos.

> Empecemos por un párrago hermosísimo de La carretera, de Comarc MaCarthy:

«Más allá de aquel empañado oleaje tal vez otro hombre caminaba con otro hijo por la arena muerta y gris. Dormidos pero con un mar de por medio en otra playa entre las amargas cenizas del mundo o en pie y andrajosos, perdidos bajo el mismo sol indiferente».

Una historia triste y hermosa, la de este padre y su hijo recorriendo un mundo devastado e inhóspito. Personajes sin nombre, como ese pobre diablo de Meridiano de sangre, cabalgando en su caso por un mundo de violencia y desolación. Continuar leyendo «Apegos y desapegos»

La música del invierno

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«–¿Cómo es tu música?

Miré hacia el cielo, hacia esa masa ininterrumpida de nubes bajas que arrojaban grabados grises de lluvia sobre los negros campos y sobre los tallos de color canela, ahora blanqueados, que todavía quedaban en los maizales.

– No lo sé – contesté –. Como el invierno, quizá.»

Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler (2014, Libros del Asteroide).

 

Supongo que este libro me ha gustado un poco más de lo normal porque ya estoy en ésa edad.

 

Miedo de todo

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La infancia es una habitación que guarda monstruos, fantasmas y miedos en cada rincón, en cada pequeño recoveco, en cada espacio en sombra o sin luz.

Bajo esa misma premisa funciona Una semana en la nieve, de Emmanuel Carrère: un libro cortito en el que el horror y el espanto siempre encuentran una forma para asomar y abrirse camino en cada uno de los breves capítulos que lo componen.

Ni una sola de las vivencias del tímido (y a veces también repelente) Nicolas que esté exenta del presagio o el temor de una amenaza de tragedia, catástrofe o irrupción violenta. Continuar leyendo «Miedo de todo»

Los mejores libros de 2014 que quiero leer en 2015

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Son tiempos en los que, a la vuelta de cualquier suplemento literario, cultural o especializado, los ojos del lector acaban por detenerse -entre la curiosidad y el hastío- leamos artículos y listas del tipo «Los 10/15/20 mejores libros de 2014 según…».

Yo no voy a decir cuáles han sido mis libros favoritos del año. Ni he los he leído todos para emitir semejante veredicto  ni he dispuesto de todo el tiempo que hubiera querido para leer algunos que incluiría entre los mejores del año que acaba.

Así que le doy la vuelta a la tortilla, voy a recomendar libros de actualidad que no he leído. O, mejor dicho, los libros de 2014 que no he leído en 2014 pero que me gustaría leer en 2015. Continuar leyendo «Los mejores libros de 2014 que quiero leer en 2015»

Un tipo que dice ser Javier Cercas

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El que hablaba era un tipo que decía ser Javier Cercas. No es que yo lo ponga en duda. Él mismo era el que se encargaba de avisarlo: «Yo soy un tipo que dice ser Javier Cercas». Así, en nombre de Javier Cercas, o haciéndose pasar por él, tal vez siendo el propio Javier Cercas, se dirigía en Cartagena a un público de seiscientos alumnos de secundaria para hablarles del último libro de Javier Cercas, El impostor.

Por fortuna, esos jóvenes que lo escuchaban lo conocían ya y sabían que no era un tipo que decía ser Javier Cercas, sino que era el propio Javier Cercas: lo habían conocido sólo unos meses antes cuando lo eligieron como ganador del Premio Mandarache de Jóvenes Lectores por su anterior libro Las leyes de la frontera.

«Yo no me siento un ganador del Premio Mandarache, soy un fan del Mandarache», reconocía el propio escritor encantado de volver a una ciudad donde había visto y vivido de primera mano cómo los adolescentes se volcaban en este programa de fomento de la lectura y formación de lectores que cumple en 2015 su décima edición. «No conozco ningún premio así en España. He dialogado con los chicos, he dialogado con los profesores… Me parece extraordinario. He visto a chicos apasionados por los libros como no lo he visto nunca», continuaba. Continuar leyendo «Un tipo que dice ser Javier Cercas»

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