Cuatro mundos crueles

tommyleejones

De buena mañana, con un café delante, leo la prensa, repaso artículos de lectura pendiente, me detengo en otros que me llaman la atención. Anoto unas cosas y otras, y descubro que hay un hilo conductor en cuatro de las entrevistas que reconozco haber disfrutado por diferentes motivos. Son cuatro autores hablando del universo que construyen en sus libros pero que tienen en común el retrato de mundos crueles o devastados.

El crimen. Dennies Lehane: “Sólo puedo escribir las historias en las que creo”. Con Ese mundo desaparecido (Salamandra) concluye la trilogía de los Coughlin que empezó con Cualquier otro día y siguió con Vivir de noche. El creador de la pareja de investigadores Kenzie y Gennaro, autor de libros como Mystic River y Shutter Island y guionista de series como The Wire y Boardwalk Empire, ha pasado por España a presentar su novela y a recoger el Premio Pepe Carvalho 2017: “El ‘noir’ es la tragedia shakesperiana de las clases trabajadoras”.

La violencia. Guillermo Arriaga: “Perdí el olfato de tantas peleas que tuve”. El escritor y guionista mexicano (él no se ve ni una cosa ni otra, se considera “narrador”) vuelve a la novela con El salvaje (Alfaguara), una historia en la que un joven debe enfretarse solo a un mundo cargado de violencia a su alrededor: “La violencia se puede utilizar como elemento narrativo e incluso divertido, vale, pero para un latinoamericano que ha experimentado la violencia hay que presentar que ésta tiene consecuencias”.

El colapso. Ginés Sánchez: “No me gusta hablar en términos de ‘apocalipsis’ ni ‘ciencia ficción’. Esto es un futuro más que probable”. La tierra es un paraje inhóspito. No hay agua. Los gobiernos se han retirado a zonas más seguras y los superviviente al colapso se organizan y luchan para salir adelante. Ese mundo posible es del que habla Ginés Sánchez en su última novela Dos mil noventa y seis (Tusquets). La catástrofe da lugar a la vuelta a figuras tribales como el guerrero o la mujer de las cavernas: Enis y Andera, que crecerán en este futuro hostil en el que serán subyugados por la figura del gigante Taner.

La guerra. Kevin Lacz: “Mis blancos no se merecían un futuro”. Antiguo francotirador de la unidad de élite del ejército americano SEAL, Lacz habla con Jacinto Antón sobre el libro en el que narra su experiencia en Irak, El último francotirador (Crítica). Es una entrevista de lectura incómoda, porque en la brevedad y certeza de sus respuestas, en las que no hay atisbo de titubeo, uno adivina la precisión y firmeza de un tipo que podría acabar con tu vida desde cientos de metros de distancia con un rifle de mira telescópica si así se lo ordenaran: “Puedes matar al enemigo sin angustias. Cuando disparé a terroristas no tuve ningún remordimiento y sigo sin tenerlo”.

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