‘Rayos’ (Blackie Books), Miqui Otero

Hay dos tipos de personas en este mundo: los que han leído Rayos, de Miqui Otero, y los que no. Esto que escribo vale para los dos: para los que han leído, para compartir impresiones; y para los que no, para abrirles el apetito, porque el libro lo merece. Rayos es la historia de Fidel Centella, un joven periodista de Barcelona. Es su historia y la de sus padres y la de sus amigos y la de su amiga Bárbara y la de sus novias y la de su barrio.

Es una novela íntima, pero también amplia. Y es tan amplia como la ciudad de Barcelona, con sus continuos cambios, sus avenidas amplias y sus callejuelas estrechas por las que Fidel anda perdido. Porque Fidel tiene un pequeño-gran problema: se pierde con facilidad, sufre topographagnosia y eso, así son las cosas, lo convierte en un ser inseguro.

“Si hago lo contrario de lo que mi intuición anémica ordena, si mis pasos contradicen el impulso tarado de mi cerebro, tampoco habré escogido bien: la derecha será la izquierda, la izquierda se convertirá en la derecha, se invertirá el curso de los ríos y el sentido rotatorio de la Tierra solo para que yo tome conciencia de que jamás, nunca pero nunca nunca, elegiré el camino adecuado.”

Esa inseguridad se traslada también a su vida personal, porque Fidel no sólo anda perdido sobre el mapa. Igual que necesita de alguien que le ayude a orientarse por las calles mutantes de Barcelona, necesita de sus cuatro amigos, apodados Los Rayos, que le sirven de faro: “No sé adónde voy si ellos no me acompañan”. Comienza una nueva etapa junto a ellos, en un piso compartido. Y entonces empiezan a pasar cosas. Porque nunca pasa nada, hasta que pasa todo.

Y, cuando pasan cosas, hay dos tipos de personas: los que encuentran su silla al detenerse la música y los que se quedan sin asiento. Rayos es un libro sobre los que no encuentran su silla. Por ejemplo, Fidel: está en una de esas etapas por las que todos pasamos al menos una vez (o varias) en la vida, una de ésas en las que todo se rompe: lo que se creía irrompible, lo que se creía eterno, lo que se creía permanente… La familia, los amigos, el amor… Y la ciudad, la ciudad también. Barcelona se abre de nuevo en canal desde los barrios marginales hasta los rincones más exquisitos a la desencantada mirada de Fidel.

Todo eso ocurre en 2007, apenas unos meses antes de que el mundo sufriera un terremoto económico y social en 2008 del que aún no se ha recuperado. Pero parece que ese terremoto nunca va a llegar a sus vidas, porque Miqui Otero congela el momento que viven sus personajes como si nunca fueran a cambiar. Hasta que cambian. Hasta que no les queda más remedio que cambiar.

Rayos es muchas cosas y, al mismo tiempo, la contraria. Una página te encoge el corazón y a la siguiente te arranca una carcajada. Hay tristeza en el humor, pero al mismo tiempo lo que en apariencia es triste se vuelve entrañable.

Si andas perdido en una librería, déjate guiar, como Fidel, por los Rayos hasta encontrar este libro y leerlo.

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