70 años de ‘Hiroshima’, de John Hersey

A punto de cumplirse el primer aniversario del ataque con bombas atómicas a Hiroshima y Nagasaki el 6 de agosto de 1945 por parte de aviones de Estados Unidos, el periodista John Hersey se desplazó a la zona para recopilar el suficiente material y testimonios representativos de supervivientes y testigos de la devastación. Con eso elaboró un amplio reportaje, ‘Hiroshima’, que vió la luz en la revista The New Yorker. Salió publicado en el número del 31 de agosto de ese 1946. Por lo tanto, uno de los reportajes más célebres de la Historia del Periodismo cumple 70 años.

La ilustración de la portada de ese número de la revista neoyorkina era la previsibible para una edición veraniega: aquí y allá, desperdigados en diferentes espacios de recreo, unos personajes practicaban la vela, el tenis o tan sólo tomaban el sol, o caminaban entre verdes y frondosos árboles. Sin embargo, el interior de ese número del 31 de agosto estaba dedicado por primera vez en la historia del legendario New Yorker a un único reportaje, el elaborado por Hersey, a quien el director de la revista, William Shawn, había encomendado esta tarea.

newyorkeraugust1946

Hersey había nacido en China, hasta donde la labor de misioneros había llevado a sus padres y, después de informar para el Times desde Europa de la II Guerra Mundial (incluso ganó un Premio Pulitzer por su novela A bell for Adano, ambientada en la contienda), regresó a Asia como corresponsal de esa misma revista. Allí, con el encargo de The New Yorker, acabaría alumbrando un texto que, a día de hoy, sigue siendo un clásico del periodismo, un relato ejemplar y ejemplificante, que los propios editores de The New Yorker consideran la pieza más importante que han publicado. Además, junto a otros trabajos y autores, se considera precursor del estallido que posteriormente provocaría toda una ola de periodistas como Tom Wolfe, Jim Breslin o Gay Talese (curiosamente, muchos de ellos aborrecían a The New Yorker).

Aunque el estilo sobrio de Hersey está muy alejado de algunos de los excesos del Nuevo Periodismo, ‘Hiroshima’ consigue plasmar algo que obsesionaba a los (por entonces) jóvenes periodistas que apuntalarían esa corriente: aplicar técnicas de la narración literaria a la redacción periodística. Precisamente es en una novela donde Hersey encontró la clave para desbloquear la redacción de su reportaje en el que quería “reducir a escala humana una tragedia de semejante magnitud”. Lo cuenta Marc Weingarten en La banda que escribía torcido, Una historia del Nuevo Peridoismo (Libros del K.O., 2013):

“En el trayecto desde el norte de China a Shanghái, a bordo de un destructor, Hersey se pasó el viaje postrado en la cama por culpa de una gripe, y algunos miembros de la tripulación le facilitaron material de lectura procedente de la biblioteca del barco. Uno de los libros era la novela que Thornton Wilder había escrito en 1927, El Puente de San Luis Rey, y de ahí sacó el patrón narrativo para su crónica sobre Hiroshima. A Hersey le impactó el modo en que Wilder reconstruía una tragedia –en su caso, el derrumbe de un puente colgante en Perú– centrándose en las cinco víctimas y reconstruyendo sus vidas hasta el día del fatídico accidente, día en el que sus destinos se entrecruzaron.”

Esos seis personajes elegidos por Hersey para trasladar a “escala humana” el Apocalipsis de Hiroshima serían una oficinista, Toshiko Sasaki; un médico, el Dr. Masakazu Fuji; una viuda a cargo de sus tres hijos pequeños, Hatsuyo Nakamura; un misionero alemán, el padre Wilhem Kleinsorge; un joven cirujano, el Dr. Terufumi Sasaki y un pastor metodista, el reverendo Kiyoshi Tanimoto. “La bomba atómica mató a cien mil personas, y estas seis estuvieron entre los sobrevivientes”, resumió el autor estadounidense.

Vivimos en la actualidad tiempos en los que cualquier catástrofe (atentado terrorista, accidente de avión/tren, terremoto, tsunami, incendio…) ofrece un sinfín de testimonios de víctimas y supervivientes que constituyen un auténtico mosaico de dramas. Hersey, sin embargo, apostó por un estilo contenido para contar qué ocurrió en la ciudad japonesa el día que cayó la bomba atómica, arriesgándose también (como luego haría el Nuevo Periodismo y otros arriesgados cronistas) a penetrar en los pensamientos de los protagonistas de su reportaje.”Perhaps the most notable feature of ‘Hiroshima’ is Hersey’s precise and unadorned style, which simply records the facts and places the moral and interpretive onus on the reader”, destacaba por su parte en las páginas de The New Yorker Jon Michaud.

“No celebra el heróismo extraordinario de la gente ordinaria –cuenta Weingarten–, es demasiado desalentador para hacer algo así. Para una revista que solía seguir una línea refinada, es extremadamente gráfico”.  No deja de ser arriesgado, además, que fuera una publicación estadounidense la que se propusiera dar voz a las víctimas de una masacre que su propio ejército había provocado.

hersey

Ese mismo año 1946, el reportaje fue publicado en forma de libro por Albert A. Knopf y vendió más de tres millones de ejemplares. Ése es sólo un ejemplo de la repercusión inmediata que tuvo el reportaje. Hersey volvería en 1985 a Hiroshima, cuarenta años después del ataque.

En 2015, coincidiendo con el el 70 aniversario de los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki, The New Yorker publicó el texto completo de ‘Hiroshima’ en su web, donde sigue siendo accesible en este enlace. Además, en España, Debate ha reeditado el libro coicidiendo también con la efeméride.

PLP30183284_H.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s