Los Premios Mandarache, una isla de lectores

mandarache

Vamos a hablar de una ciudad con puerto que encierra una isla de libros. En ella, en esta ciudad/isla, desde hace díez años, habita un afortunado grupo de robinsones que pueblan los Premios Mandarache. Jóvenes de secundaria que dan sentido a esta república literaria que viene estimulando entre ellos el placer y el gusto por la lectura.

Para conmemorar este décimo aniversario, algunos de los ganadores y finalistas de estos Premios Mandarache han desembarcado en los últimos meses en Cartagena. Gran parte de ellos se concentraron la pasada semana en una serie de lecturas abiertas al público, precedidas de los Encuentros 3.30, una interesante fórmula de “micro-clubs” de lectura.

Hablar con ellos es, por supuesto, hablar de libros, de literatura, de su experiencia en el Mandarache y de lo importante que es mantener viva la curiosidad por la lectura. Algo que es imprescindible, más que para nadie, para los jóvenes.

Lo decía, por ejemplo, Susana Fortes (finalista en 2011 con Esperando a Robert Capa): “Creo que hay una edad en la vida en la que se lee limpio. Luego se nos retuerce el colmillo y buscamos los ladrillos con los que se ha construido el libro. Pero hay una edad en la que lees por el puro placer de leer y ese hábito se consigue adquirir a una edad, en la adolescencia”.

Cada año, estos escritores participan en encuentros multitudinarios, en los que se someten a las preguntas de seiscientos alumnos y alumnas de Cartagena que han leído sus libros. Experiencias que, como también explicaba Gustavo Martín Garzo (ganador del premio en 2008 con Mi querida Eva), son un sueño para cualquier narrador. “Un escritor siempre desea ese encuentro con el lector. Un libro debe ser escrito, pero también leído. Es la lectura lo que lo hace real. Es como compartir un sueño. Un escritor tiene en su cabeza un libro que luego le ofrece a un lector. En la medida en la que el lector lo hace suyo, ese sueño se comparte”.

También hablaba de sueño un joven escritor, Juan Jacinto Muñoz Rengel, finalista en 2014 con El asesino hipocondríaco: “Rara vez se ve uno frente a seiscientos adolescentes de golpe. Y además interesados y haciendo preguntas. Es algo que todo autor sueña, que un publico vivo esté experimentando con tu libro”.

Son autores que reconocen que tienen que desenvolverse en una sociedad donde caen las ventas de libros y compiten con nuevos medios tecnológicos que roban mucho tiempo de lectura a los jóvenes. Isaac Rosa, finalista en 2012 con El país del miedo, y que conoce muy bien este ecosistema, deseaba que hubiera “cien iniciativas mandaraches” en toda España. Señala que vivimos un momento crítico que se caracterizado por la “falta de una educación lectora para los jóvenes” y la presencia de “otras formas de entretenimiento, con otras ficciones dominantes”. “Frente a eso -señala Isaac Rosa- el camino lo está marcando el Mandarache. Lo que habría que hacer es multiplicar el Mandarache. Que hubiera diez o cien por toda España”.

encuentros330

La viviencia es calificada como inolvidable por la práctica totalidad de los autores que han pasado por los Premios Mandarache, de la que también destacan su capacidad organizativa. “Lo que realmente te deja perplejo es la cantidad de gente implicada de hay, arrastra multitudes, yo no lo he visto nunca en ningún lado”, apuntaba Pedro Zarraluki, finalista en 2010 con Todo eso que tanto nos gusta.

Desde mi punto de vista, creo que una clave de este éxito (por no decir, LA clave) está en la pasión por la lectura que encontramos como elemento común de todas las personas implicadas en esta tarea. Así lo señalaba uno de los primeros autores que pasó por el certamen, en 2006, Antonio Orejudo, finalista con su novela Reconstrucción: “Este premio es una prueba inequívoca de que, si quienes dirigen a los adolescentes son lectores empedernidos, saben perfectamente cómo estimular el gusanillo por la lectura. Los díez años del Mandarache lo demuestran”.

Pero es algo más que eso: me gusta escuchar a su organizador, Alberto Soler, y me gusta cuando dice (en el vídeo de abajo) cosas que trascienden la lectura como formación cultural. “Nuestro objetivo es que el día de mañana tengamos ciudadanos críticos y despiertos, que participen y piensen en el bien común”, señala en el vídeo.

(Nota a tener en cuenta: también es elogiable el uso que hacen de los nuevos medios y redes sociales para acercar los libros a los adolescentes, hacerlos cercanos a ellos, que no lo vean como una cosa del pasado sino como algo-que-mola).

Ha habido a lo largo de esta década escritores murcianos que han entrado en el listado de finalistas y ganadores del premio. El primero de ellos fue Luís Leante, que se alzó como ganador en 2009 con Mira si yo te querré. El escritor de Caravaca de la Cruz recuerda los “momentos de júbilo” al entrar en al Paraninfo de la UPCT, donde se suelen celebrar estos encuentros entre estudiantes y escritores: “Con quinientos o seiscientos lectores jóvenes… Es la primera vez, y creo que la última, que me he sentido como una estrella del rock siendo un escritor”.

Han pasado autores inéditos, como David Monteagudo, quien llegó al Mandarache en 2011, después de irrumpir en el panorama editorial con Fin, una novela que acaparó elogios de público y crítica. “Fue muy bonito para mí, porque es un premio que condecen los lectores, no hay ningún comité de hombres sabios que escoge. Son los propios lectores los que eligen. Además me gustó el contacto con los jóvenes, sus opiniones y reflexiones sobre el libro”.

Este ciclo es sólo un paso más en la conmemoración del décimo aniversario de unos premios que han recibido el Premio Nacional de Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura y en el que en esta edición participan unos 5.000 jóvenes. Otros ganadores como Javier Cercas (“Soy un fan del Mandarache”, decía Cercas en diciembre), Rosa Montero o Clara Sánchez ya han pasado por Cartagena en los últimos meses. En mayo conoceremos al nuevo ganador de 2015, que saldrá de la terna formada entre Rosa Regás, Fernando León de Aranoa o Alicia Giménez Bartlett.

Además, para el mes de junio, han preparado una acción de lectura colectiva en plena Feria del Libro de Madrid, #MandaracheBookmob, donde darán a conocer esta iniciativa de fomento de la lectura. La cita es el 3 de junio. Ese día, como cualquier otro, será sin duda un día estupendo para leer un libro.

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