Un tipo que dice ser Javier Cercas

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El que hablaba era un tipo que decía ser Javier Cercas. No es que yo lo ponga en duda. Él mismo era el que se encargaba de avisarlo: “Yo soy un tipo que dice ser Javier Cercas”. Así, en nombre de Javier Cercas, o haciéndose pasar por él, tal vez siendo el propio Javier Cercas, se dirigía en Cartagena a un público de seiscientos alumnos de secundaria para hablarles del último libro de Javier Cercas, El impostor.

Por fortuna, esos jóvenes que lo escuchaban lo conocían ya y sabían que no era un tipo que decía ser Javier Cercas, sino que era el propio Javier Cercas: lo habían conocido sólo unos meses antes cuando lo eligieron como ganador del Premio Mandarache de Jóvenes Lectores por su anterior libro Las leyes de la frontera.

“Yo no me siento un ganador del Premio Mandarache, soy un fan del Mandarache”, reconocía el propio escritor encantado de volver a una ciudad donde había visto y vivido de primera mano cómo los adolescentes se volcaban en este programa de fomento de la lectura y formación de lectores que cumple en 2015 su décima edición. “No conozco ningún premio así en España. He dialogado con los chicos, he dialogado con los profesores… Me parece extraordinario. He visto a chicos apasionados por los libros como no lo he visto nunca”, continuaba.

De su experiencia con estos lectores destacaba que, al contrario de lo que se cree y se asegura -que a los jóvenes no le interesan ni los libros ni la literatura-, iniciativas como estos Premios Mandarache y Hache demuestran lo contrario: “Es una tontería como una casa. El problema es de los adultos, de algunos adultos, que son incapaces o no se toman la molestia de enseñarles a los jóvenes que la literatura es heavy metal, es rock and roll, es dinamita…”.

Toda una declaración de amor a la juventud y a los libros antes de hablar de su último trabajo en una conferencia que, paradójicamente, llevaba el título de “Mentir de verdad”. En ella quería acercar a estos seiscientos chavales el proceso de escritura y la historia de El impostor, en la que novela en su habitual mezcla de realidad y ficción la vida de Enric Marco, quien durante décadas dijo ser superviviente de los campos de extermino nazis y activista contra la dictadura de Franco, hasta que en 2005 se desveló que todo era un cúmulo de mentiras y el propio Marco era, efectivamente, un impostor.

“Siempre tienes miedo a la hora de empezar un libro, pero en mi caso aún más a la hora de empezar éste. El miedo estaba justificado, porque el personaje [Enric Marco] era un mihura peligrosísimo”. Así lo reconoce al comienzo de ese nuevo libro y así se lo explicaba a los propios jóvenes, llegando a una conclusión: “Como persona soy razonablemente cobarde. Pero como escritor no puedo serlo”. Y por eso se lanzó a escribir El impostor:

Y, así, comparando al espeleólogo con el escritor, Cercas se aproxima al personaje de Marco superando sus miedos y cumpliendo una de las máximas que siempre se marca en sus trabajos: “Me gustan los libros fáciles de leer pero difíciles de entender. Que puede leerlos cualquiera, y que luego me obligan a volver al principio porque me he perdido algo”.

No es para menos con un personaje como Enric Marco. “Yo siempre escribo sobre lo que no entiendo. Escribo para entender”, decía sobre esta novela sin ficción en la que es un personaje real el que pone la parte inventada de la misma. Al final de esa exploración no encuentra ni una sola justificación para Marco, sino que acaba por comprender en todos nosotros hay alguien como ese impostor.

Esta exploración le lleva a una caverna en la que asegura que también pueden adentrarse los jóvenes. Porque, como ya había señalado también al principio, le irrita “que se les tome por memos”: “No creo que esto les sea ajeno. Entienden qué es la mentira, qué es la verdad y qué es un impostor. Los chavales lo entienden todo y les irrita, con razón, que los tomemos por tontos”.

Cerrando este círculo en sus argumentos sobre la importancia de los libros a esa edad, Cercas añade que los libros y la literatura “nos hacen menos tontos, más libres, más insumisos”: “Nos hacen vivir más, de manera más compleja e intensa. Son el mejor instrumento para crear hombres libres”.

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Frente a él, un auditorio de chavales escuchaban al tipo que decía ser Javier Cercas, conscientes ya de que no era ningún impostor, sino el verdadero escritor.

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Ésta fue la primera cita del décimo aniversario de los Premios Mandarache y Hache de Jóvenes Lectores, que traerá a Cartagena de nuevo a los ganadores de las ediciones previas del certamen. Los días 16 y 17 serán Rosa Montero y Clara Sánchez y aquí podéis ver el programa completo.

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P. S.: En El impostor, al asomarse a las dudas que le plantea contar la historia de Enric Marco, Javier Cercas cuenta que Mario Vargas Llosa le animó a hacerlo: “¡Marco es un personaje tuyo! ¡Tienes que escribir sobre él!”. Tras seguir ese consejo, este pasado domingo el Premio Nobel peruano le respondía con este artículo sobre la última novela de Cercas: “La era de los impostores”.

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