Philip Marlowe y Benjamin Black: los viejos detectives nunca se jubilan

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El día en el que leí que John Banville/Benjamin Black iba a ser el encargado de “resucitar” a Philip Marlowe, sentí algo parecido al placer que despierta el gorgoteo de una buena botella de vino mientras se vierte sobre la copa. No sólo por el éxito que uno espera del libro, sino además por ese juego de identidades y autores que tanto gustan a los escritores y que está detrás de esta historia: Benjamin Black es la identidad creada por Banville y bajo la cual ha publicado varios libros de novela negra protagonizados por el doctor Quirke. Ahora, tras esa identidad supuesta, un escritor de prestigio asume la tarea de recrear el personaje creado hace décadas por Raymond Chandler

La rubia de ojos negros es el título de esa novela en la Marlowe vuelve a patearse las calles de Bay City. Este detective, ya icónico dentro del género y por el que tengo que reconocer que siento una predilección que ya ha quedado de manifiesto en este blog, no es el único que ha disfrutado de una “segunda vida” a través de otro autor. Es curioso que este tipo de “secuelas” se dan mucho en el género policíaco, aunque no es el único caso ni el más célebre. Hablemos de algunos de ellos.

Raymond Chandler y Philip Marlowe

Playback está considerada la última novela de Chandler porque, aunque a su muerte en 1959 trabajaba en Poodle Springs, no fue él quien concluyó su escritura, sino que lo hizo Robert B. Parker, ya en 1989. Parker, autor de otro popular investigador de los años 80, Spencer, sería el encargado de revivir a Philip Marlowe en Perchance to dream, una continuación del clásico El sueño eterno.principal-benjamin-black_grande

Ya en 2013, John Banville ha resucitado al detective nacido de la pluma de Chandler, a quien el autor irlandés asegura que no ha leído nunca, pero a quien no cabe duda que no le falta talento para superar.

Conan Doyle y Sherlock Holmes

Un detective cuya sombra sigue siendo muy alargada es Sherlock Holmes: sus aventuras han sido caldo de cultivo y estímulo para muchos otros escritores que han seguido los pasos de Conan Doyle. Se han hecho adaptaciones teatrales, radiofónicas, seriales y películas sobre el investigador londinense. Pero, ciñéndonos a la resurrección literaria, habría que mencionar que uno de los que más partido le sacó fue su propio hijo, Adrian Conan Doyle. El chico era todo un playboy: cazador, conductor de coches de carreras, explorador y escritor que, con la ayuda de John Dickson Carr, escribió The Exploits of Sherlock Holmes, una serie de historias nacidas de casos a los que su padre aludía en otros relatos.

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Del encanto de Sherlock Holmes ni siquiera pudo escapar Isaac Asimov, que contribuiría a su universo con un relato sobre el objetivo final que perseguía Moriarty y que se incluye en uno de los libros más extraños que he leído: Sherlock Holmes a través del tiempo y el espacio, una miscelánea de historias de diversos autores que se aproximan a este detective desde el punto de vista del género fantástico de la ciencia ficción.

Un escritor estadounidense, Nicholas Meyer, también recreó las aventuras de Holmes en la novela Solución al siete por ciento, en la que el detective recurría a Sigmund Freud para tratar su adicción a la cocaína.

Sin embargo, uno de estos homenajes a Sherlock Holmes ha traído cola: a raíz de la publicación de New Annoted Sherlock Holmes, con historias sobre el detective inglés escritas por diferentes autores, un pleito judicial acabó concluyendo en su sentencia, bastante reciente, que la figura de Holmes es patrimonio público y cualquiera puede escribir una historia apropiándose de este personaje. Yo ya lo hice. En el colegio.

Ian Fleming y James Bond

Bond, también británico como Holmes, pero en las antípodas del personaje de Doyle: espía, vividor, mujeriego… Nació de la imaginación de Ian Fleming, que sí que fue espía de verdad. Catorce fueron los libros escritos por Fleming sobre el Agente 007, y tal vez por su carácter folletinesco ha sido el que se ha mantenido vivo a través de otros escritores hasta el día de hoy, gracias también a la existencia de Ian Fleming Publications, el sello que continúa con la franquicia.

Entre la nómina de autores que han retomado las peripecias del agente británico “con licencia para matar” está incluso Kingsley Amis (padre de Martin Amis) que de hecho fue el primero en retomar en 1969 la saga tras la muerte de Fleming. John Gardner y Raymond Benson han sido algunos de los más prolíficos continuadores del personaje. El último ha sido William Boyd, quien en Solo -publicada en España en 2013- traslada a Bond al corazón del continente africano en 1969.

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Agatha Christie y Hercules Poirot

Seguimos con escritores de las islas británicas, aunque en este caso el personaje de Hercules Poirot, creado gracias a una señora más inglesa aún que la mismísima Reina de Inglaterra, sea de origen belga. Desde 1975, fecha en la que Agatha Christie ponía fin a la vida de este investigador con una complicación cardíaca después de cuarenta y un libros, este particular y excéntrico personaje había permanecido “retirado” del mundo literario en lo que a nuevas aventuras se refiere. Ahora volverá a su “vida” de papel a través de la escritora Sophie Hannah, elegida por los herederos de Agatha Christie para esta tarea. Hannah reconoce su devoción por la obra de Agatha Christie, que leyó entera cuando tenía 13 años.

… Y Miguel de Cervantes y El Quijote, ¿por qué no?

Sí, nos apartamos de la línea policíaca y detectivesca, pero ¿por qué no cerrar el círculo con Don Quijote? Muchos habrán visto en el iconoclasta Marlowe un personaje en cierta medida “quijotesco”, por lo que el original hidalgo manchego puede servir para cerrar este círculo de casos en los que un autor retoma el personaje creado por otro. No en vano, Don Quijote era un caballero andante, lo que hoy entenderíamos como un “justiciero”, pero dentro del código de las novelas de caballería.

Su popularidad le ha hecho contar con numerosas “secuelas”, de la que sin duda la más conocida fue la del Quijote Apócrifo o Quijote de Avellaneda, escrito por Alonso Fernández de Abellaneda tras el éxito cosechado por Miguel de Cervantes con la primera parte de las aventuras del ingenioso hidalgo. Fue esta copia de Abellaneda la que se dice que empujó al Manco de Lepanto a sacar de nuevo a pasear a Don Quijote por los campos de La Mancha en la segunda parte de su historia.

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Desde entonces, ha tenido imitadores en Francia, en Inglaterra, en Alemania, en Italia y hasta en Cuba. El genero de novela de caballería era, además, un terreno abonado para este tipo de réplicas y continuaciones, casi como a día de hoy ocurre con los personajes que hemos citado algo más arriba.

Recreaciones que se van de las manos

En los últimos años ha aparecido un género particularmente friki (sí, vamos a llamarlo así con todas sus letras) basado en la recreación de grandes títulos ya clásicos de la historia de la literatura y revisitarlos desde un punto de vista muy “apocalíptico”: zombies, muertos vivientes, catástrofes y hecatombes que se cuelan en libros de sobra conocidos.

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Orgullo y prejuicio y zombies sea tal vez el nombre de referencia entre los clásicos anglosajones, pero en España no falta quien se haya apuntado a esta moda: Lazarillo Z. Matar zombies nunca fue pan comido o incluso La Casa de Bernarda Alba Zombie.

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1 comentario en “Philip Marlowe y Benjamin Black: los viejos detectives nunca se jubilan”

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