Un homenaje al escritor de las huidas

antonio-munoz-molinaA Antonio Muñoz Molina le dará igual que un día como hoy -con todo el ajetreo que tendrá el buen hombre- yo quiera escribirle un pequeño homenaje. Pero es algo que me sale de los impulsos más instintivos de mi pasion literaria. Sus libros son esos libros que a mí me empujaron a querer ser escritor. Libros que te sacuden y conmueven, de los que marcan y nunca se olvidan.

Contrasta la figura tranquila y calmada del nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Letras con sus personajes esquivos y sombríos, que siempre huyen o siempre son perseguidos. Les persiguen otros personajes, les persigue su pasado, su memoria, las ideologías que les amenazan o el miedo que les empuja. Su vida y sus experiencias, lo que podría contar, se convierte en un arma cargada. Sin ir más lejos, El invierno en Lisboa:

“… había en él esa intensa sugestión de carácter que tienen siempre los portadores de una historia, como los portadores de un revólver. Pero no estoy haciendo una vana comparación literaria: él tenía una historia y un revólver.”

Junto a El invierno en Lisboa, están Beltenebros, El jinete polaco, Sefarad, Plenilunio o La noche de los tiempos, entre otras: todas son narraciones de persecuciones que parecen no tienen final, de huidas fatigosas hasta la pesadilla. Una cita de Cervantes al inicio de Beltenebros es capaz de señalar lo que será esa labor:

“Unas veces huían sin saber de quién y otras esperaban sin saber a quién”.

Historias que arrancan con tenebrosos agentes secretos viajando a través de una intrincada red de conexiones por Europa para llegar a Madrid “a matar a un hombre a quién no había visto nunca”. Un exiliado español perdido en el ajetreo de una estación de Nueva York. Los vencidos de las guerras que sacudieron Europa a la búsqueda de refugio. Personajes a quien su origen y religión les lleva a cambiar de vida una y otra vez. El adolescente que quiere escapar de la vida rural y de provincias a la que se siente condenado. Dos amantes reencontrados en una habitación aislados del gran ruido de la metrópoli, de su confusion y locura. Como estos dos, todos los personajes se sumergen en lo que Muñoz Molina llama “el reino de las voces”, “un mundo que irrumpe en ellos viniendo del pasado”.

El pasado es esa parte de la historia de cada uno de ellos, cargada como un revólver. Voces que siguen resonando en la memoria de los personajes como en Pedro Páramo la voz del narrador se va deshaciendo al tiempo que son los muertos los que acaban imponiendo la suya desde otro tiempo lejano. Pero su lectura también me abrió el mundo a otros escritores, como Joseph Conrad o Graham Greene (de ellos ya hablé en este blog)

Más allá de sus historias, en Antonio Muñoz Molina también pervive la talla del gran escritor, el escritor de perfil casi decimonónico, capaz de abordar la escritura de obras monumentales que lo convierten en todo un clásico ya a comienzos del siglo XXI. Junto a eso, no dejará de resultarme admirable su compromiso, coherencia y sensatez intelectual, política y social, sin banderas pero firme, firme pero dispuesto a admitir errores y contradicciones.

No, hoy no podía pasar sin dedicarle unas palabras a este escritor y expresarle la admiración que por él siente un humilde lector.

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3 comentarios en “Un homenaje al escritor de las huidas”

  1. Estamos ante uno de los más grandes, su forma de escribir, sus historias… y su lucidez para vislumbrar la actualidad (muy muy bueno su último ensayo: Todo lo que era sólido)

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