Capa también escribía

robertcapa

Hoy que se cumplen cien años del nacimiento de Robert Capa y por eso aprovecho para recordar que además de ser un genio de la fotografía, también escribía. Una buena muestra de ello son sus memorias sobre la Segunda Guerra Mundial, Ligeramente desenfocado (La Fábrica Editorial, 2009).

El libro va más allá de la célebre anécdota de las fotos del Desembarco de Normandía realizadas por Robert Capa: se jugó la vida, realizó cientos de fotos, y apenas sobrevivieron unas cuantas tras un revelado desastroso en Londres. En estas memorias, Capa nos lleva de la mano por las oficinas y campamentos militares, por sus entresijos, por los bares de los hoteles, por las noches de whisky y los días de resaca acompañando a las tropas americanas en el norte de África, Italia, Francia, siguiendo el rastró de papá Hemingway, convertido casi en su alter ego

Pero lo más asombroso del libro es su forma de contar las cosas, como si las palabras fueran como sus fotos: frases directas, sin artificios ni florituras. Su gramática está impregnada del realismo de esas imágenes a veces inconcebibles de civiles y militares armados. Sin ningún afán de proselitismo, deja reflexiones tan directas como ésta, un gancho a la mandíbula de los que puedan pensar que es un libro que habla del “romanticismo” del reportero.

“Los bombarderos hicieron tráfico alrededor de la torre de control, esperando que se les concediera permiso para aterrizar. Uno de ellos había perdido el tren de aterrizaje, y algunos de sus tripulantes estaban heridos. La torre le dio prioridad, ordenándole que intentara el aterrizaje forzoso. Preparé mi Contax y terminé casi un rollo completo antes de que el avión se detuviera por fin, intacto. Corrí al avión y ajusté mi segunda Contax. Se abrió la escotilla y los médicos desembarcaron lo que quedaba de un tipo. Aún se quejaba. El siguiente ya no. El último en viajar del avión fue un piloto. Parecía estar bien, salvo por un ligero rasguño en la frente. Me moví para conseguir su primer plano y él se detuvo a medio camino y gritó. <<¿Son éstas las fotos que estás buscando, fotógrafo?>>. Guardé la cámara y regresé a Londres sin despedirme.

En el tren de vuelta, con aquellos rollos de película bien aprovechados en mi bolsa, sentí odio hacia mí mismo y hacia mi profesión. Ese tipo de fotografía era apta sólo para sepultureros, y yo no quería ser uno. Si tenía que participar en un funeral, juré que lo haría desde el cortejo.”

Ligeramente_desenfocado

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1 comentario en “Capa también escribía”

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